COLABORADORAS: SI SE QUIERE SE PUEDE




El pasado día 15 tuvimos una reunión con la Viceconsejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Hay que destacar, fundamentalmente, que una vez más nos han manifestado su disposición absoluta a que este Sistema siga funcionado y que creen haber demostrado sobradamente esta disposición con la aprobación de la oportuna partida presupuestaria y la aceptación por parte de distintas Empresas. Además, nos aseguraron que los contactos con la Administración Central (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social) están fructificando muy positivamente y en los próximos días esperan cerrar un acuerdo definitivo sobre el futuro del marco jurídico regulador y de la financiación. Hecho que avala el escrito del Secretario de Estado de Sanidad, de 30 de junio, recibido por CGT, comprometiéndose a acelerar este tema.

De modo que una cosa es segura con rotundidad, las Colaboradoras van a continuar. Otra cosa es que la pertenencia a este Sistema no es obligatoria y las Empresas que no quieran seguir, pues no seguirán.

Durante el último año hemos asistido a las voladuras controladas del Sistema de Colaboración sanitaria en algunas Empresas relevantes que, si bien es verdad que poseían la vinculación en el entorno de sus Convenios Colectivos estatales y que la Sanidad es ahora competencia de las Comunidades Autónomas, han aprovechado la coyuntura para implantar acuerdos con la sanidad privada pura y dura. Telefónica con Antares e Iberdrola con Adeslas. En este momento son especialmente las Entidades bancarias (SCH, BBVA, Urquijo y Banesto) las que tratan de dilucidar su continuidad.

Está claro, y lo hemos dicho decenas de veces, que el Sistema interesa a todas las partes. A las administraciones (masificación, listas de espera, gestión), a los profesionales de la medicina (puestos de trabajo, racionalidad en el servicio), a los usuarios (calidad, rapidez), a los Sindicatos (defensa al menos en el marco de la Empresas afectadas) y a las propias Empresas (no les cuesta un euro y controlan el absentismo). ¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué no somos capaces de sentarnos y resolverlo? ¿Por qué las Empresas han venido soportando la deuda durante los últimos cuatro años, dando ejemplo de una seriedad que no han dado los políticos de turno, y ahora sólo quieren hablar de ello con una reclamación jurídica sobre la mesa? ¿Por qué los responsables de las Administraciones, los políticos, se muestran incapaces de tomar soluciones con rapidez? ¿Por qué los Sindicatos mayoritarios dicen una cosa en las Empresas a la vez que acusan a sus "mayores" de poner pegas por razones "políticas"? ¿Pretenden soluciones como las de Iberdrola o Telefónica?

Lo cierto es que durante todo este tiempo venimos asistiendo a una serie de confusiones sobre este asunto que huelen a programadas y nos molestaría enormemente llegar a decir aquello de que "entre todos la mataron y ella sola se murió".

Aquí y ahora exigimos la solución adecuada. Que el método y el compromiso de financiación se resuelva ya. Que las Empresas dejen de presionar con la deuda, máxime si ésta sigue un camino jurídico. Que los Sindicatos mayoritarios hablen claro en todos los sitios y que los trabajadores afectados no pensemos que con las soluciones de despacho basta. Habrá que moverse.

Nos parece necesario, también, que las Entidades bancarias, todas, sitúen la prórroga en el 31 de diciembre, como es lógico y como pedimos desde un principio, pues podría suceder que si alguna renuncia, las demás simpaticen en cascada, y nos encontremos con la paradoja de que las Colaboradoras siguen, se mejoran y se extienden y, sin embargo, Empresas importantes y con plantilla más numerosa, nos quedamos sin ellas. Podría pasar.

Madrid, Julio de 2004

 

CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO
(CGT)

Secretariado Permanente